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miércoles
tias buenas para elegir
Estaba un tio en el autobus y al lado un tio cachas que lo agarraban dos mozas, una rubia impresionante y la otra morena que todavia estaba mejor, el tio oficinista se le caia la baba mirando a las titis, y el tio cachas le dice : Tu que coño quieres !!! y el oficinista le responde AH !!! que se puede elegir ??
lunes
nueva ley hay que demostrar tener gato para comprarle comida
Una anciana se va a la tienda a comprar y en su cesta pone unas latas de comida para gatos ...al salir a pagar la dependienta le dice, Ohhh lo siento, el gobierno ha puesto una nueva ley y debe demostrar que tiene un gato o gata para poder comprar esta comida
Muchas personas como Ud. compran comida para gatos y luego, por necesidad, ellos mismos se la comen. La empresa necesita una prueba de que realmente usted tiene un gato
La anciana se va a su casa,cogea su gato, lo mete en una cesta y vuelve al super mercado para demostrarlo. Y le venden las latas.
El día siguiente, la misma vieja va al súper y compra 20 galletas para el perro. Y la cajera le exige la prueba de que tiene un perro, aduciendo lo mismo que para el gato
Frustrada, la viejita va a su casa y les lleva al perro; y le venden las galletas !!
Un día después la señora regresa al súper, y lleva una pequeña caja con un agujero en la tapa.
Al entrar, se acerca a la cajera y le pide que meta la mano en el hueco de la tapa. La cajera dice:
No... quizá usted tenga ahí un bicho ???? .
La anciana le asegura que en la caja no hay nada peligroso y entonces, la cajera mete la mano ... y después de pringarse le grita a la viejita ... ¡Esto es mierda!
La vieja, con una sonrisa de oreja a oreja, le dice a la cajera:
Es cierto, querida. Y ahora... ¿puedo comprar cuatro rollos de papel higiénico?
Muchas personas como Ud. compran comida para gatos y luego, por necesidad, ellos mismos se la comen. La empresa necesita una prueba de que realmente usted tiene un gato
La anciana se va a su casa,cogea su gato, lo mete en una cesta y vuelve al super mercado para demostrarlo. Y le venden las latas.
El día siguiente, la misma vieja va al súper y compra 20 galletas para el perro. Y la cajera le exige la prueba de que tiene un perro, aduciendo lo mismo que para el gato
Frustrada, la viejita va a su casa y les lleva al perro; y le venden las galletas !!
Un día después la señora regresa al súper, y lleva una pequeña caja con un agujero en la tapa.
Al entrar, se acerca a la cajera y le pide que meta la mano en el hueco de la tapa. La cajera dice:
No... quizá usted tenga ahí un bicho ???? .
La anciana le asegura que en la caja no hay nada peligroso y entonces, la cajera mete la mano ... y después de pringarse le grita a la viejita ... ¡Esto es mierda!
La vieja, con una sonrisa de oreja a oreja, le dice a la cajera:
Es cierto, querida. Y ahora... ¿puedo comprar cuatro rollos de papel higiénico?
jueves
Un caso muy particular de una monja en el medico
Una monja preocupada por su salud, decide visitar a su ginecólogo para contarle un caso muy particular. Y le dice:
Sr. Doctor, creo que tengo un pequeño problema. Cuando me viene la regla,
no me sale mucha sangre, pero lo más extraño es que también me salen sellos de correos por la vagina.
El medico asombrado, exclama:
Querida hermana ¡eso es imposible!¡ A no ser que sea usted un fenómeno de la naturaleza. Solo queda una solución, que yo lo compruebe por mí mismo. Desvístase, hermana, y recúsese sobre mi mesa para que yo la pueda auscultar.
El medico se acerca a la monja, examina la “cosa” y de repente empieza a reírse hasta salirle las lagrimas de los ojos.
La monja muy preocupada, pregunta:
Doctor, ¿qué pasa?
A lo que el médico contesta:
¡Hermana, esto no son sellos de correos…
sino etiquetas adhesivas de plátanos de Canarias!
Sr. Doctor, creo que tengo un pequeño problema. Cuando me viene la regla,
no me sale mucha sangre, pero lo más extraño es que también me salen sellos de correos por la vagina.
El medico asombrado, exclama:
Querida hermana ¡eso es imposible!¡ A no ser que sea usted un fenómeno de la naturaleza. Solo queda una solución, que yo lo compruebe por mí mismo. Desvístase, hermana, y recúsese sobre mi mesa para que yo la pueda auscultar.
El medico se acerca a la monja, examina la “cosa” y de repente empieza a reírse hasta salirle las lagrimas de los ojos.
La monja muy preocupada, pregunta:
Doctor, ¿qué pasa?
A lo que el médico contesta:
¡Hermana, esto no son sellos de correos…
sino etiquetas adhesivas de plátanos de Canarias!
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